Encabezado

BIOGRAFÍA

 

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EL COMIENZO DE LA HISTORIA

Nací en la ciudad de Maracay (Edo. Aragua), el 22 de Febrero de 1969. Mis padres Freddy Humberto Hurtado Mollegas (de Upata, Edo. Bolívar) y Gladys Margarita Hernández Romero (de Puerto Cabello, Edo. Carabobo) se casaron muy jóvenes, como la mayoría de los matrimonios de su época, pero me engendraron después de un tiempo prudencial. Mi niñez transcurrió normal y llena de múltiples anécdotas, numerosas experiencias, tanto positivas como negtivas, que pocas veces un niño suele recordar.

Comenzé mis estudios en la Escuela "Fundación Mendoza", ubicada en la urbanización del mismo nombre. Allí estudié hasta el 4º grado. Como la escuela quedaba cerca de mi casa, me iba caminando todas las mañanas, frecuentemente me acompañaban otros amiguitos que eran mis vecinos. Teníamos que cruzar un terreno enorme para llegar a la escuela, más tarde, cuando faltaba poco para terminar el año escolar, en ese terreno se construyeron locales comerciales. Después que finalicé el 4º grado, nos mudamos y jamás regresé a esa escuela.

Nuestra casa, ubicada en la misma Fundación Mendoza era muy grande, por lo que teníamos algunos animales en nuestro amplio patio, entre ellos una perra de raza doberman llamada "Chama", perra fiel y noble de carácter, también llegamos a tener por un buen tiempo a un cachorro de Chama llamado "Rifle", igualmente tuvimos morrocoyes y cangrejos en el patio. A mi abuelo paterno "Goyo", en su finca de Upata, le fascinaba criar morrocoyes (como mascostas y como comida), quizás por ello mi padre heredó tal gusto y lo practicó en el patio de la casa. Creo que yo iré por el mismo camino, pero aún es muy temprano para ello.

Era entonces el año de 1976,  cuando el país se debatía en un nuevo proceso electoral y los candidatos principales eran Luis Piñerúa, "Piñita", por AD y Luis Herrera, "Torontico", por COPEI. Ganó el hombre de los refranes populares.

Por esa misma época, recuerdo, pertenecí a los "Boys Scouts", era del grupo Lobato, mi padre me metió porque yo tenía que aprender de pequeño a tomar disciplina, esto debido a que mi padre deseaba o ya tenía planificado, que yo fuera a la Milicia apenas me graduara de bachiller, pero jamás fui a la Milicia y por ello como descendencia varón y primogénito es hasta hoy una de sus tantas frustaciones, sin embargo pasé buenos momentos en los Boys Scouts.

Por aquel tiempo yo tenía una bicicleta, también tuve patineta y patines, además de muchos juguetes,  pero la bicicleta significa una recuerdo muy especial, pues la primera vez que monté bicicleta me fui contra una acera, me estrné rompiéndome la frente a la altura de la ceja izquierda y me quedó la marca de por vida, fue un momento dramático, mucha sangre y llanto, pero posteriormente aprendí a conducir en bicicleta, desde ese entonces cogí gusto por todo tipo de máquina que tuviera ruedas.

Tenía en aquella oportunidad 9 años. Igualmente, hice muchas tremenduras con mis vecinitos, de hecho había una señora cuya casa se llamaba "Kika" y a la que teníamos embasurada constantemente, ya que los desperdicios de la calle los recogíamos para tirarlos en su frente, la verdad que le teníamos rabia a esa señora por razones de niño malcriado, espero que algún día me perdone, si es que la señora aún vive.

Sin embargo, las cosas no estaban bien en mi casa, mis padres peleaban mucho y mi papá andaba en actitudes sospechosas con una amiga que vacacionaba con nosotros desde hacía 6 meses en casa. Mi padre fue un hombre criado a la forma rural, donde el hombre es el que manda, tiene todas las mujers que quiere y si no es alzado no es macho. Si a esto le sumamos que reforzó esa crianza cuando entró en la Fuerza Aérea, pues imagínense la vida que le dio a mi madre mientras estaban casados. De hecho, poco tiempo después, mis padres se divorciaron y tuvimos que mudarnos. Era el año de 1978, comenzó así otra historia.

 

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UNA PENOSA EXPERIENCIA

En medio de traumas y tristezas fuimos a parar a casa de mi abuela materna "Cecilia", en Turmero (Edo. Aragua), allí estuvimos un corto tiempo mientras nos estabilizábamos emocional y económicamente, esto debido a que mi padre sencillamente nos sacó de la casa en que vivíamos todos cuando éramos una familia y nos dejó en la calle.

Al poco tiempo, mi madre logró ganar una demanda que introdujo contra mi padre y fuimos a parar al Edificio "Doña Balbina", en la calle Santos Michelena de la ciudad de Maracay, entonces propiedad de mi padre (no lo sabíamos). Estuvimos por espacio de 1 año viviendo en el 3º piso, Apartamento  3-A de aquel edificio. Mi padre, que en aquel entonces era Sargento Técnico de la Fuerza Aérea, se encontraba de curso militar en los Estados Unidos con su nueva esposa, la recordada amiga que metió en nuestra casa cuando vivíamos en la Fundación Mendoza.

A pesar de las contrariedades mi hermana Wendhy Katiuska Hurtado Hernández (dos años menor) y yo, no perdimos tiempo en los estudios, mi madre fue muy atenta y preocupada en ese aspecto. Ambos fuimos a parar a la Escuela "Trino Celis Ríos", ubicada detrás de la bomba de gasolina Lagoven de la avenida Bolívar de la Ciudad Jardín de Venezuela. Yo estudié el quinto grado y mi hermana el tercer grado.

Aquí pasé momentos muy lindos, recuerdos inolvidables. Creo que por pimera vez supe lo que era sentir atracción por una chica. Se llamaba "Adriana Padilla", blanca, pelo liso y negro, delgada, sencillamente hermosa. Ella y su amiga "Cecilia", conjuntamente con "Pedro" y yo, hacíamos el cuarteto de los mejores estudiantes del curso. Pedro y yo fuimos patrulleros escolares, Adriana fue reina de curso en un festival interno. Todos eramos muy buenos amigos, pero yo sentía algo más por aquella chica.

Como su casa, casualmente, quedaba al lado de la escuela, su ventana daba hacia uno de los patios exteriores del Trino Celis Río, por lo que yo observaba con frecuencia esa ventana, esperando que se asomara cuando ella se iba temprano a su casa, más de una vez nos saludamos al estilo Romeo y Julieta.

Muchas veces comía dulce de tamarindo y alfajoles, por ello, en una oportunidad, tuve una diarrea en pleno salón de clase y no pude evitar las ganas y la verguenza. Pasé una pena horrible, sobre todo ante ella, pero afortunadamente el asunto se olvidó con rapidez, ella lo tomó comprensivamente. También realizamos un viaje al Museo de Los Niños en Caracas, tremendo viaje, Adriana y yo estuvimos juntos todo el viaje, parecíamos novios, pero eramos muy chamos aún como para saber de esas cosas de los novios, la pasamos bien y compartimos bonito.

Una vez que terminé el quinto grado nos fuimos de la escuela. Tuvimos que irnos irremediablemente, pues nos mudábamos de ciudad. Jamás volví a saber de Adriana Padilla, ni de mis amigos. Me dolió mucho. Yo tenía 11 años y era la fecha de 1980.

 

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LA GRAN MUDANZA

Mi padre regresó de los Estados Unidos, año 80, con su esposa y un nuevo hermanito Rommel Hurtado (Vanessa Hurtado, mi segunda hermana hembra  nació dos años después). Mi padre nos mandó a desalojar del apartamento en que estábamos, por lo que tuvimos que irnos nuevamente. Por aquel entonces, mi madre conoció a una mujer llamada "Marlene", residenciada en la ciudad de Valencia, pero vacacionando en Maracay, en ese momento su amistad fue tan sincera que nos invitó a irnos con ella a vivir en la ciudad del "Cabriales", comenzando así otra nueva historia.

Una vez llegados a la ciudad de Valencia en septiembre de 1980, nos mudamos a la avenida Lara cruce con Escalona, en el centro de la ciudad de Valencia, a una pequeña residencia sin nombre, tenía dos pisos y se encontraba casualmente cerca de los institutos donde mi hermama y yo estudiábamos. Mi madre consiguió trabajo en "Seguros Carabobo" y esa amiga Marlene, que tenía dos hijos (Eduardo y Gabriel), se mudó con nosotros. Eramos una familia unida y la pasamos muy bien.

Mi mamá me consiguió cupo en la escuela "República del Perú", donde cursé el 6º grado, mi hermana fue a parar al "Fernando Peñalver", donde cursó el 4º grado, ambos institutos se encontraban cerca de nuestra nueva residencia, sin embargo, al llegar a la ciudad de Valencia, primero estuvimos viviendo temporalmente un mes en la urbanización "La Isabelica", en una vereda cuyo número ya no recuerdo. Allí estuvimos arrimados en el estacionamiento de la casa de Marlene. Posteriormente, nos trasladamos otro mes, a una residencia propiedad de la misma amiga en "Naguanagua". Los recuerdos que tengo de ambos lugares son muy tristes y prefiero no contarlos, bueno ya son recuerdos vagos, aunque todavía mantengo algunas imágenes de aquellos momentos infelices.

Podría decir, que la primera vez que escuché juegos de beisbol y supe del "Magallanes" fue en la Isabelica, por eso me identifiqué con dicho equipo desde un principio, claro fue lo primero que conocí. También tuve una breve pero intensa afición al hipismo, me nació en aquella residencia de Naguanagua, pues había un señor llamado "Roche", él jugaba mucho a los caballos y me enseñó la teoría del hipismo, por ello jugué bastante siendo chamo, incluso por primera vez pegué un cuadrito de caballos. No me pagaron mucho, pues ganaron solo los grandes favoritos, pero gané algo de dinero, 600 bolívares, algo para ese año 1980.

Al poco tiempo mi madre conoció a mi padrastro o segundo padre, Carlos Garciargüelles, español, quien trabajaba igualmente en Seguros Carabobo como Gerente de Informática. Le apodaban "Nube Gris" porque siempre estaba rodeado de humo por lo mucho que fumaba, cosa horrible que le traería problemas a futuro. Ambos hicieron simpatías y se empataron bajo el beneplácito de muchos compañeros de trabajo. Más tarde se casaron, pero ocurrió un problema  entre mi mamá y su amiga Marlene y nunca más supimos de ella y sus hijos,   jamás he vuelto a saber de aquellos institutos escolares y aquella última vivienda que tuvimos, muy a pesar de que sigo en Valencia y que con frecuencia paso por delante de ellos

Esta es la historia de nuestra peregrinación en la ciudad de Valencia. Después de Casados Carlos y mi mamá, nos mudamos nuevamente al Edificio "Polux", Piso 4º, Apartamento 4C, en la Urbanización "El Chaguaramal", detrás del Torigallo, en la avenida Bolívar de la ciudad. Podríamos decir que desde nuestra llegada en el año 80, primero llegamos a la Isabelica por un mes (Agosto), luego a Naguanagua (Septiembre), más tarde al cruce de la Lara con Escalona (Octubre 80 -Julio 81), posteriormente al Polux (Noviembre 81-Julio 82), seguidamente en el Edificio Danila en Prebo (Agosto 82-Diciembre 82) y por último al Elmas, Piso 3º, Apto # 13 (Enero 83-Mayo 00).

Durante el breve tiempo que estuvimos en el Piso 8º, Apto. # 8-B del Danila, compartimos la estancia con una familia de argentinos muy amigos de nosotros que andaban en dificultades y mi padre Carlos les dio alojamiento hasta que se solventara. En aquel entonces presencié mi primer Mundial de Fútbol, España 82, ganó Italia el Mundial y mi padre se enfureció porque a España la eliminó Brasil en un partido donde hubo un gol polémico, sin embargo, a Brasil lo derrotó Francia en penales. También recuerdo  que en la Plaza de Prebo, cerca de donde vivíamos y al lado del hoy Centro Comercial Shopping Center, conocí a una chica de nacionalidad sueca, se llamaba Kristina, así mismo, ella tenía una pequeña moto y con frecuencia me paseaba por la Plaza en su moto y nos dábamos besitos en los labios cuando nos despedíamos, ella era mayor que yo por tres años, liberal y muy bella.

Igualmente, comencé a estudiar en el Colegio "La Esperanza", ubicado justamente detrás del edificio donde nos habíamos mudado (el Polux). Pero esa historia merece un capítulo aparte.

 

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EL FELIZ BACHILLERATO

Mi estadía en el Colegio La Esperanza (colegio privado de origen alemán) fue sumamente gratificante, de hecho tuve la fortuna de cursar todo el bachillerato allí, por lo que guardo muy buenos recuerdos. Este colegio gozaba de gran reputación en la ciudad. Aquí logré establecer muy buenos amigos, entre ellos "Paulo Ribeiro", mi mejor amigo de toda la vida, aunque tiempo después se fue a Portugal con su familia porque su padre se jubiló de la empresa transnacional donde laboraba, todavía le recuerdo como ayer, nos comunicamos por teléfono dos o tres veces por año, también debo contar a "Daniel Khaeller", "Miguel Escalante" y "Anabel Rodríguez", excelentes amigos que aprecio mucho, sobre todo Miguel, a quien le debo tanta ayuda otorgada. Todos ellos hoy en día están casados y con hijos.

Vaya que si compartimos momentos muy importantes en nuestras vidas de bachiller y por siempre, ya que nos seguimos frecuentando, también debo mencionar a "Rafael Nieves" y "Pablo Botello", otros maravillosos amigos que paralelamente tuve durante el bachillerato hasta el sol de hoy. Rafael también se casó y tiene una hija, mientras Pablo se resiste a ser casado.

Pero, hubo una persona que dejó una honda huella en mi vida para aquel entonces, era "Raquel Dopazo", quien sería la segunda pasión de mi existir, una chica delgada, pequeña, de ojos negros intensos y muy linda. Tenía yo para la época que la conocí 15 años. Vaya compleja edad.

En este colegio inicié una vida de estudiante adolescente muy activa. Emocionante eran los juegos de béisbol y fútbol en los patios del colegio, de hecho en una oportunidad rompí un bombillo halógeno del techo de la secundaria cuando toqué al turno de batear. Recuerdo otra travesura de orinarme en el techo de una casa de la vecina del colegio, vaya regaño que nos dió el Director del Colegio ante el reclamo de la vecina, sin embargo, él fue muy comprensivo, también recuerdo las locas fiestas a las que asistíamos de "arroceros", donde comíamos y bebíamos como trogloditas, después aplicábamos la "peluca" cuando nos descubrían. Las gloriosas e inolvidables guerras de tizas en los salones de clases, hasta que un día nos pilló el mismo Director del Colegio y nos multó con una caja de tiza a cada uno, por supuesto, no lo volvimos a hacer.  Vaya tiempos en que Paulo y yo eramos rockeros empedernidos y usábamos el cabello largo, mucha fue nuestra admiración por los grupos de rock Iron Maiden, Scorpions, Reo Speedwagon, Metálica, Arkangel y Guns and Roses, no nos perdíamos un concierto de ellos cada vez que visitaban la ciudad. Paulo y yo hicimos una excelente pareja como amigos de rumba y travesuras, sí, eran los tiempos de la minitecas Funky Feet, Infierno, Tarántula y La Máquina.

Recuerdo también la famosa Casa Guaparo (hoy en día el Centro Comercial Guaparo), el centro de reunión festiva de la juventud valenciana, como igual era el enorme Big Low Center (cuando valía la pena) y su parque de diversiones, las tradicionales concentraciones juveniles en la Feria de Comidas del Caribbean Plaza (ya no existe esa Feria), que al igual de la Casa Guaparo y el Big Low Center, la juventud valenciana se reunía para buscar pleitos, parejas, beber y fumar. Las chicas que frecuentábamos, pocas nos atendieron, pero igual las cotorreábamos, inolvidables las competencias de "rústicos" en el entonces seco Lago de Guataparo. Los asombrosos "pedales" que nos lanzábamos Paulo y yo por toda Valencia, de noche o de día, no importaba, una vez caminamos desde Mañongo hasta Las Chimeneas, Urbanización El Trigal, vaya maratón. Las manías que teníamos por los juegos computarizados (atari, odyssey, nintendo). Las 3 veces que nos arrestó la policía por recluta o por desestabilizadores del orden público. En fin, vaya época, si que fue inolvidable.

La inauguración del gimnasio del colegio el mismo año en que nos graduamos marcó nuestra despedida, fue un final dramático por los sucesos que pasaron con la destitución del  Director "Enrique Correa Trujillo", quien por un conflicto interno con la junta directiva del colegio fue removido de su cargo, sin embargo, gozaba de gran simpatía entre los alumnos, sobre todo entre nosotros, que bastante mal nos portábamos y siempre nos perdonaba, él acostumbraba a decirnos que éramos las "manzanas podridas" del colegio. El nuevo Director "Carlos Ortiz", lo hizo muy bien al principio, pero eso no evitó nuestro gran aprecio por el Director Correa. Le debo al profesor Correa mi excelente ortografía y la conciencia que sobre ella tengo. Logramos usar por primera vez (ya se ha hecho tradición), el recién construido gimnasio del colegio, para realizar una emotiva ceremonia de despedida y graduación, que llenó de tristeza y nostalgia a todos por su emotivo doble significado, nuestro gran amigo el Director Correa (actual dueño del Colegio IDEA en Naguanagua) y la despedida del Colegio La Esperanza.

Raquel es otro capítulo aparte de mi vida, estudiaba en el mismo colegio, pero un año menos que yo. Ella se iría finalmente en el año 1988 a su tierra natal de Puerto Rico, llevándose una parte de mi corazón, pues fue un amor tormentoso. Le escribí un diario, pero nunca se lo entregué, aún lo conservo, aprendí mucho de esa linda experiencia. Jamás la olvidaré. Hubo otras chicas en aquel entonces y después de ella también, chicas que llamaron mi atención por un tiempo, pero ninguna como Raquel, ella fue por mucho tiempo atrás mi verdadero amor adolescente de entonces, tal como Adriana en su momento. Hasta ahora y por siempre, tanto Adriana Padilla como Raquel Dopazo y otras chicas que mencionaré más adelante, guardan un lugar muy especial en mi vida sentimental.

Me gradué en julio del 86, tenía 17 años, desde que comencé en el 81, puedo decir que fui un buen estudiante. El acto de graducación estuvo acompañado de todo el protocolo que aconstumbraba la época, como la acción de gracias en la Iglesia Guaparo, el emotivo acto en el Gimnasio del Colegio, la Fiesta de Fin de Curso en casa de Anabel y el viaje realizado a la Isla de Margarita en agosto de 1986, sencillamente espectacular, tremendo viaje, sí, sí, sí, lo recuerdo como si fuera ayer. Con ese viaje, se marcó el fin de un hermoso tiempo estudiantil. Adiós bachillerato!.

 

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UN BREVE RECESO

Inmediatamente después de graduado, comencé mis estudios universitarios en la "Unitec", allí estudié el curso introductorio para ingresar al instituto y después el primer trimestre, hasta que me retiré en diciembre al finalizar el trimestre, allí elegí la carrera de Informática, pero por diversas razones no deseé continuar, creo que era un ambiente demasiado burgués, sin embargo, fue mi primera experiencia universitaria y esa etapa no la olvido. En aquel entonces yo usaba un malibú blanco que era propiedad de mi mamá, lo usaba para trasladarme hasta la Unitec la cual quedaba muy lejos, estaba en la Urbanización Paraparal, del Municipio Los Guayos. Sucedió durante el último trimestre del 87, tenía yo 18 años.

Hubo un breve período de medio año en donde realicé cursos de computación y de inglés en "FundaUC", también viajaba con frecuencia a la Isla de Margarita, pues me entró una fiebre de comerciar con toallas importadas que compraba en la isla y posteriormente las vendía en Valencia, pero definitivamente no me controlé y quebré, más que comercializar yo lo que hacía era derrocharme en una vida de rumbas y diversiones, bueno la pasé bien , no me quejo.

También debo mencionar que durante este tiempo tuve mi primer contacto con la Organización Internacional   "Watch Tower", o comúnmente Testigos de Jehova, personas con las que estudié la Biblia y sentaron hasta el sol de hoy las bases de mi formación religiosa. Debo confesar que mi mamá siempre fue muy respetuosa de las creencias religiosas que nosotros escogiéramos, por ello prefirió darnos nuestra comunión normal porque esa es la costumbre delos católicos, pero no quiso inculcarnos el catolicismo porque ella nunca ha sido muy creyente, por lo que nosotros teníamos que escoger, yacon uso de conciencia, la formación religiosa que quisiéramos. Los Testigos de Jehova llegaron a mi vida en una típica visita que nos hicieron al apartamento en el Elmas, me vendieron literatura y me dieron unas palabras. Yo que para ese entonces no era creyente en el catolicismo y hoy en día lo rechazo, tomé con mucha curiosidad esa visita. Más tarde acepté la invitación que me hicieron y por dos años estuve reuniéndome con ellos y cultivando el conocimiento bíblico, pero todavía yo era muy joven y esos estudios no sentaron lo suficiente en mi por lo que me alejé, no sin antes reconocer que yo los Testigos había marcado para siempre ni tendencia religiosa. Recientemente, después de muchos años, regresé, cuando sentí la necesidad de llenar el vacío espiritual que tenía y porque ellos llegaron nuevamente a mi vida, decidí comenzar de nuevo y quedarme difinitivamente. Aún sigo estudiando y cultivando la Biblia con ellos, ahora lo tomo con más conciencia.

Era el mes de julio del 98, adicionalmente, ya estábamos reconciliándonos como hijos con nuestro padre biológico y nos fuimos de vacaciones a los Estados Unidos en ese mismo mes. Allí transcurrimos por espacio de cinco meses viviendo una inolvidable experiencia.

Primero comenzamos por conocer nuestra área residencial y vecinos donde estábamos ubicados, "Peach Orchard Drive", un conjunto residencial de ensueño, con amplios parques interiores, biblioteca pública y apartamentos equipados con todo tipo de cosas. Cerca estaba la avenida que nos conducía al mayor centro comercial de Washington DC, el "Tyson Corner Shopping Center", dos veces más grande que el Big Low Center de Valencia. Posteriormente, cuando la monotonía nos embargó, mi hermana y yo buscamos trabajo en un "Wendys" (tienda de cómida rápida como Mc Donalds). Trabajamos como "utilitys" y nos explotaron abiertamente, pero la pasamos chévere. Más tarde, por avaricioso, me busqué otro trabajo paralelo como "clenar boy" en un edificio cercano a nuestrai residencia. En ambos lugares trabajábamos ilegalmente, por aquello de que no teníamos la "green card" apta para trabajar, ya que nuestra situación era de turistas diplomáticos, no olvidemos que mi padre estaba realizando un curso por la Aviación en la Embjada de Venezuela en Washington.

Eso sí conocí mucha gente, sobre todo latinoamericanos, quienes me enseñaron la cruda realidad de los latinos en los Estados Unidos. Trabajé muy duro, pero gané muchos dólares (con esos dólares que gané me compré un Volkswagen de regreso a Valencia). Los fines de semana íbamos en metro al centro de la capital, recorríamos el edificio del Congreso, la Casa Blanca, los Museos y Bibliotecas, el Jefferson Memorial, el Lincon Center, Watergate Hotel, Big Pen, en fin, todo lo más bello de la capital de los Estados Unidos. También estuvimos en New York, Baltimore y Miami. Regresamos en noviembre cuando ya avanzaba el otoño. Fue un viaje hermoso. Juré que regresaría, pero aún no lo hecho.

"Volvo", como se llamó mi carrito fue un vehículo muy noble, me aguantó mi mala pata hasta donde pudo, pues ciertamente lo que dicen de los Wolkswagen es verdad, carros de batalla y duros para todo uso. Claro, también se pueden dañar y eso fue lo que pasó, lo choqué un par de veces, bien duro y aunque siguió rodando con sus golpes, un buen día se paró y no arrancó más. Me dolió, pero ya estaba muy malo y lo vendí. Viajé mucho con él, me llevó a Falcón, Lara, Aragua, Guárico, Yaracuy y, por supuesto, Carabobo.

 

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LA ETAPA UNIVERSITARIA

Posteriormente, en diciembre del 89, comencé a estudiar en la Escuela de Economía de la Universidad de Carabobo, ingresé por el CNU debido a mi buen promedio académico de bachillerato (15 puntos). Confieso que al principio no me fue bien, esto si comparamos mis resultados universitarios con los resultados colegiales, pero fue una época muy bohemia, pues solo iba a la universidad para rumbear, buscar chicas, pasar el tiempo, en fin, el propio parásito. Estuve 6 años en la escuela, me rasparon 9 veces seguidas una misma materia (Matemática I), aún no se si han superado ese récord que establecí en aquel entonces, igualmente, jamás pasé del 4º semestre y, por si fuera poco, en una oportunidad pagué por un examen de reparación de Lógica, por supuesto, aprobé la materia, pero después me agarró el récord que impuse en Matemática I. ¡Patético verdad!.

Debo recordar a nobles amistades como Diego Bemici y Elizabeth Gómez. Ellos comenzaron conmigo en la Escuela de Economía, compartimos muchos momentos inolvidables tanto en el estudio como en la diversión, últimamente nos vemos poco, pero seguimos siendo los grandes amigos de siempre. En una oportunidad recibí el año nuevo en casa de Elizabeth, lo recuerdo porque esa noche se quemó una pared del cuarto de su mamá por una velas mal colocadas. Linda chica Elizabeth. Diego y yo pasamos muchos rabias por las materias que cursabámos, pues la Escuela (aún) presenta un pénsum muy anacrónico.

Ciertamente fueron muchos años perdidos los que transcurrí en la Escuela de Economía, pero al menos fue una experiencia interesante, aprendí mucho sobre los inicios de un estudiante en un ambiente universitario y el fuerte contraste que hay entre una concepción estudiantil colegial y la estudiantil universitaria, aunque lo más importante fue la reflexión que hice sobre mi propia vida de estudiante. Llegué a la UC cuando la dramática derrota de los adecos en las elecciones estudiantiles ante el movimiento independiente que se estaba gestando entonces. Me llamó la atención ese acontecimiento, pero después le perdí interés. Estuve en la Escuela de Economía desde diciembre del 88 hasta septiembre del 94. Comencé a los 19 años hasta los 25.

Para octubre del 94 me cambié a la Escuela de Relaciones Industriales, sin duda alguna el motivo de esta decisión fue la profunda frustración que tenía por el enorme tiempo perdido en la universidad, tiempo sin haber producido frutos satisfactorios, sin haber avanzado exitosamente. Escogí  RR.II. porque me pareció la más fácil y cómoda, pero con el tiempo aprendí a tomarle el valor y amor que se merece. El cambio fue significativo para mi, pues vino acompañado por una nueva actitud que asumí de recuperar el tiempo perdido y hacer algo que valiera la pena en mi trayectoria universitaria. En efecto, poco después, comencé a observar pasos importantes, ya que ingresé como beca-servicio al semanario de la universidad "Tiempo al Día" (posteriormente Tiempo Universitario), en junio del 95, obtuve esa beca através de la mamá de Miguel Escalante, quien a su vez, la pidió al Vicerrector Administrativo Asdrúbal Romero. Allí inicié la mejor escuela en lo que se refiere a mi formación integral de informático. También co-fundé con otros compañeros de estudio como Eduar Sánchez (Economía) y Johana Medina (Relaciones Industriales) al grupo estudiantil "Reflexiones Estudiantiles", que posteriormente cambiaría de nombre a Asociación Estudiantil "Reflexiones", iniciando de esta forma mi carrera política en la universidad. Comencé a escribir mis primeras cartas a periódicos estudiantiles y universitarios, dando paso a mis inclinaciones literarias. Desde ese entonces todo mi vida comenzó a cambiar, tuve un buen inicio, pero poco tiempo después comenzaron los altibajos, sin embargo, nunca he desistido de mi verdadera vocación universitaria, el de hacer "Ucismo". Sí, suena extraño, pero esa es la palabra exacta, mi trayectoria en la universidad se ha caracterizado por una entrega total y dedicada a hacer vida universitaria, tanto que, podría escribir cientos de episodios sobre las anécdotas más significativas y vividas durante esta segunda etapa de mi vida estudiantil, las cuales tienen en común ser experiencias netamente ucistas.

En la Escuela de Relaciones Industriales aprendí a ser un universitario integral, aunque confieso que no soy el mejor estudiante de la escuela, pero si soy uno de sus más destacados personajes. Mis amistades tanto en el ambiente estudiantil, como el docente y el laboral me han convertido en un punto de referencia importante para la creación de opinión en la Escuela.

De igual forma fue una época inolvidable Tiempo Universitario, junto con el Profesor José Manuel Hermoso, su Director. Una experiencia que jamás olvidaré, como también lo fue el "Centro Telemático del Area de Estudios de Postgrado", junto al Empleado Saud González, su Director, donde trabajé durante un año como asistente de sala, posteriormente me retiré, más tarde estuve de pasante en el mismo Centro Telemático. La verdad que en ambos lugares aprendí mucho y debo bastante las oportunidades que me dieron ambos directores. Tanto Tiempo Universitario como el Centro Telemático de Postgrado, dos grandes escuelas ucistas para mi.

 

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MI INCURSIÓN EN LA POLÍTICA

Debo dar un reconocido homenaje a mis buenos amigos Eduar Sánchez, su novia Susana Hernández y la siempre polémica Johana Medina, quienes trabajaron duro junto a mi en la construcción de Reflexiones Estudiantiles dentro de la Facultad, cuando por el año 1995 fundamos el grupo y luego lo organizamos para un crecimiento rápido. Fue un inicio sumamente dinámico y fructífero.

Igualmente saludo a personas maravillosas como Maribel Rodríguez, Dalila Sayago y Angel Soto, compañeros que creyeron en nuestra causa e ingresaron en nuestro grupo hasta que se graduaron. También menciono a Pablo Herrera y Agustín Mata, compañeros que dieron mucho impulso a la formación de las estrategias políco-electorales de aquel entonces.

La primera vez que participamos en un proceso electoral estudiantil fue en marzo del 96, fuimos en alianza electoral con el Movimiento 90, obtuvimos buenas cuotas de poder en la Escuela de Economía y Relaciones Industriales, nuestras áreas de acción. Para ser la primera vez que participábamos, tuvimos éxito, pero, no teníamos la formación política ni los suficientes recursos para mantenernos al nivel de las nuevas exigencias y duros retos. No supimos mantener nuestra modesta victoria y con el tiempo Reflexiones Estudiantiles se disolvió y nuestro número de plancha  210 lo entregamos, esto poco después de las elecciones estudiantiles de mayo 98, por decisión unánime de lo que quedaba de nuestro grupo. Se debió más que nada a que muchos de nuestros compañeros se graduaron, y entonces, siendo muy pocos, sin recursos, sin proyecto político y sin liderazgo definido, entonces cada quien agarró por su lado. Reflexiones Estudiantiles dejó una huella eterna en nuestra amistad y un recuerdo hermoso de nuestras primeras luchas políticas dentro de la universidad.

Igualmente, debo dar un crédito determinante a otro buen amigo como lo es Orlando Acosta, a quien conocí en Tiempo Universitario y durante tres años compartimos controversiales y divertidos momentos en nuestro trabajo periodístico, claro está, junto al profesor José Manuel Hermoso, qiuen era nuestro jefe. Orlando Acosta me tendió el puente para mi posterior ingreso a la militancia discreta del Movimiento Quinta República (MVR) en Carabobo, ésta actividad política me llevó a identificarme, paralelamente a mi lucha estudiantil, con el proyecto de gobierno del Comandante Chávez, a quien conocí en persona en dos oportunidades cuando visitó la universidad. 

Por medio de Orlando Acosta, me motivé a trabajar directamente por dos años (1998 y 1999) por la causa bolivariana, obviamente fue mi primera y hasta ahora única actividad política pública o más allá de la universidad, de hecho participé en cuatro procesos electorales con sus respectivas campañas, fiestas de celebración y debates internos del partido. Comencé en el Frente Socio-Constituyente de Profesionales y Técnicos ubicado cerce del Parque Fernando Peñalver, más tarde se mudó de sede, posteriormente, me trasladé al Frente de Militares ubicado por Los Colorados, y por último, estuve en la sede regional del partido en Las Acacias, allí observé lo peor. Seguramente cualquier diría que yo rodé mucho de sedes, la verdad que andaba buscando el camino a seguir o las personas que me estimularan a la lucha, pero descubrí que estaba equivocado.

Un día (diciembre 99) me cansé al sentir que dicho partido se manejaba de la misma forma que los partidos tradicionales, fue cuando aprendí que mi búsqueda no estaba en el MVR, porque no sentía amor por dicha organización política, al contrario, sentía desprecio a pesar de ser una formidable maquinaria electoral, opotunidad excelente para buscar cargos o escalar posiciones, claro está, si uno se comportaba como buen politiquero. El MVR me dejó mucho sabor amargo, entonces, me retiré y hasta el sol de hoy no he vuelto y tampoco tengo el interés de volver como menos a otro partido político. Yo no soy hombre de partidos, yo soy hombre de proyectos, el único partido que podría aceptar es aquel que yo misme funde.

Orlando es de esos militantes fieles a la causa, dedicado y luchador, parece un evángélico bolivariano. Como persona es amigo incondicional, solidario y sincero. Excelentes momentos compartimos junto a otro buen compañero como lo es Rafael Simón Hurtado (no es familia mía), por supuesto, en Tiempo Universitario.

Ahora bien, la política es una pasión en mi, de hecho satisfice mi deseo de continuar en la lucha universitaria fundando una nueva organziación estudiantil denominada "Frente Estudiantil Constituyente de la Universidad de Carabobo", lo hice junto a otros compañeros que me siguieron en la idea de que este nuevo grupo estudiantil debía nacer producto de una acción de fuerza como primer paso al desencadenamiento de un proceso constituyente educativo. Un día ejecutamos esa ansiada acción la cual llamamos Operación Estudiantil "Witremundo Torrealba", pero los resultados que obtuvimos no fueron los esperados y no hubo otra alternativa que paralizar, momentáneamente, nuestras aspiraciones de hacer historia en medio de una revolución universitaria. Por ahora es poco lo que puedo decir al respecto, más adelante profundizaré sobre esta nueva aventura política que se llama el FECUC.

 

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UN PARÉNTESIS ESPECIAL

Durante esta otra etapa fundamental de mi vida, o sea, la etapa universitaria, pasaron mujeres que no mencioné anteriormente, pero que si han marcado profundamente mi sentimientos, personas como María Alejandra Martínez "Malaja", Leisbys Quintana "La Cubanita" y Liyeria Guédez "Liyi", todas ellas sembraron en mi corazón una parte de ellas, pero para hablar de ellas tendría que escribir capítulos completos que me llevarían tiempo y espacio, sin embargo, porque incidieron significativamente en mi vida, prefiero conservarlas en donde se merecen, mi intimidad, como debe ser. Ellas, conjuntamente con Adriana y Raquel son los romances más importantes que he tenido. Bueno, hasta que llegó Marlys Puerta "Negrísima", mi actual novia y la mujer que quiero en este momento. Ella es sencillamente bella, transparente y muy humana. Gracias Marlys por todo lo que me has dado y por ser como eres.

Un reconocimiento muy especial a Yelitza Rodríguez, Taybet Espinoza, Leyda Noguera, Katty Ricci, Mary Perdomo y Milenys Campoy, ellas igualmente han contribuido a enriquecer mi vida afectiva a la largo de los años.

Igualmente, debo reconocer a grandes amistades que han dejado una huella perdurable en mi vida universitaria durante estos años que han transcurrido. Ellos son obviamente Eduar Sánchez y Johana Medina, también Emil Sevilla, quien está viviendo ahora en los Estados Unidos, suerte allá Emilita y Andrea Castillo, quien ha estudiado toda la carrera conmigo hasta graduarnos recientemente.

 

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TRÁGICO MOMENTO

Sucedió algo que me obligó a hacer una pausa momentánea. Mi padrastro Carlos Garciargüelles falleció el lunes 25 de octubre de 1999, fue una muerte dramática producto de un enfisema pulmonar de dos años producto del cigarro, entonces se fue a España a tratarse médicamente, pues la Seguridad Social española es muy efectiva y él todavía conservaba derechos, pero dicho mal se metastizó y el tratamiento que se le aplicó fue inútil. Murió en mis brazos producto de un ahogamiento en sangre por hemorragia interna,  hecho luego de una fuerte tos que sufrió. No se pudo hacer nada fue demasiado rápido. Afortunadamente no sufrió, pero él sabía que iba a morir o murió consciente. Lo queremos mucho y nos hace gran falta. La tristeza embarga nuestro pequeña familia y esta navidad fue difícil de sobrellevar, mi mamá está muy afligida, yo estoy presionado y mi hermana aún no logra superar los problemas de su matrimonio, la verdad que cerraremos el siglo de forma muy patética. Obviamente, espero que el nuevo año sea distinto.

 

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MISCELÁNEAS

Mi equipo de Béisbol es el Magallanes y mi equipo de Basquet es el Trotamundos. Me gustan los chocolates y dulce en general, bailo casi de todo y me encanta cualquier música. Coleciono billetes y monedas, lamentablemente no Bolívares, porque los gasto. Practico como deportes los juegos de mesa: ajedrez, dominó, pool y ping pong, de hecho soy muy bueno en todos ellos. También practico con frecuencia la lectura. Igualmente soy amante de la cocina, pues como casi cualquier cosa y a cada rato, muy a pesar de lo delgado que soy, por supuesto también cocino. Bebo poco, pero acostumbro a la cerveza y a un buen vino cuando el momento y lugar lo amerita. Me fascina viajar, conocer y la aventura, me resulta emocionante. Me encantan las comiquitas, sobre todo Pinky y Cerebro, Tom y Jerry y los clásicos de Walt Disney. Mi mayor hobbie es la informática, pues eso fue lo que aprendí de Carlos y lo he practicado desde entonces, soy muy bueno, hago casi de todo en computación: diseño de artes gráficas, dar clases, navegación internet, realización de páginas web, transcripción de textos, base de datos, publicación de literatura especializada, comercialización de productos sobre el ramo, instalar redes, servicio técnico, en fin, hago casi de todo y la informática ha sido mi mejor tarjeta de presentación en la Universidad, ya que todo lo que he logrado ha sido a través de ella.

En dos oportunidades, por arranques de rebeldía sin causa definida, me fui de la casa. La primera vez viví en una residencia del Trigal Centro por espacio de ocho meses, la segunda vez fue en otra residencia de la calle Rojas Queipo cerca del rectorado, por espacio de 7 meses. En ambas oportunidades tuve la suerte de tocar con dueñas que me trataron muy bien, las recuerdo con aprecio y las visito cuando puedo. Después de las rebeldías regresaba arrenpentido a casa, prometía que me portaría bien y que la tercera vez que me fuera iba ser por matrimonio.

Sin embargo, en Mayo tuvimos que dejar el apartamento donde vivíamos mi mamá y yo, la causa fue una acumulación de 6 meses consecutivos de alquiler y ya la deuda se hizo impagable, por lo que el propietario, todavía condescendiente con nosotros, propuso el desalojo a cambio del perdón de la deuda. Nos fuimos, mi mamá para casa de mi hermana (Tinaquillo) donde se encuentra actualmente y yo fui a parar a casa de Johanna Medina, quien como la buena amiga de siempre me rentó una habitación ya que su casa es una residencia estudiantil. Más tarde, coo cosas de la vida, llegó Eduar Sánchez a la residencia para ocupar la otra habitación, por lo que ahora nuevamente estamos los tres viejos amigos de fundadores de Reflexiones Estudiantiles en una misma casa conviviendo juntos y aprendiendo más de lo duro de la vida. Nos va bien, somos buenos amigos y ahí vamos, cada quien en su proyecto de vida.

Me gradué ahora en Julio, fue un momento hermoso, lo pasé muy bien. Fui el Coordinador del Comité de Graduandos del Turno de la Mañana, realicé una buena labor, muy a pesar de la ingratitud de la mayoría de mis compañeros, quienes para criticar sobraron las palabras, pero no midieron que, modestamente, tuvimos casi todo lo que nos propusimos: Fiesta de Plaza Roja, Misa, Ultima Clase, Marcha Triunfal, Acto de Grado, Fiesta de Grado, además de que a todos le realicé sus gestiones administrativas de graduación, adicionalmente tuvimos franelas y llaveros, fotos y, en fin, se bien quienes valoran y quienes no, pero no hubo amistad en nuestro grupo, solo las cirscunstancias nos mantuvieron unidos, después, cada quien por su lado, vaya grupo, sin embargo, no me arrepiento y me siento muy satisfecho, adquirí una experiencia, cumplí mi misión y realicé mi sueño de graduarme feliz. Ahora soy Licenciado en Relaciones Industriales, carrera que alguna vez comencé por motivos simples y aunque veía muy lejano el día de mi grado.... lo logré.

Saludo a  mis dos sobrinas "Alejandra" y "Adriana", una par de niñas hermosas, las quiero mucho, ellas suplen a esas hijas que todavía no tengo. Ojalá logren superar con el tiempo los problemas que tienen que vivir, por las diferencias entre mi hermana y mi cuñado. Realmente son dos niñas preciosas. Quisiera tener dos hijas así algún día, niñas como Tata y Adriani.

Por ahora, como dijera cierto personaje, descansaré mi pluma y aguardaré otros momentos para seguir escribiendo una historia de nunca acabar, la historia de mi vida. Pronto cumpliré los treinta y dos años, o sea, aún me resta mucho por escribir.

 

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Regreso